Cultivo de secano


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Con este tipo de cultivo, se intenta acomodar el cannabis con clima mediterráneo, caracterizado por lo radical en dureza, sequedad, rachas fuertes de viento, temperaturas altas, etc; es un intento de conseguir un tipo de plantas dentro de una realidad geográfica muy concreta, con unas exigencias a solventar también muy concretas y específicas.

Este es un sistema efectivo, para conseguir una hierba de calidad dentro de un régimen geográfico, muy diferente del habitual de las plantas de cannabis (normalmente es una planta ubicada en zonas húmedas). La cantidad que se consigue al final pesa mucho más de lo normal y resuelve una serie de inconvenientes que surgen en las plantaciones normales: regado, calor, ramaje, viento, peligro que descubran las plantas, etc. Las plantas que se intenta conseguir por medio de este procedimiento distan bastante de las típicas plantas de regadío. Dichas plantas son muy pequeñas, su altura oscila entre los 40 y los 80 cm de altura.

Con este sistema disminuye mucho la productividad por planta si se compra con una planta normal, pero no se reduce tanto, si se atiende a la media cantidad/espacio ocupado. Las plantas, en su aspecto final, son como las puntas de las plantas grandes, se ven muy llenas de cogollos y hay plantas que llegan a ser todas ellas un cogollo.

En la mayoría de las plantas de regadío grandes, la parte inferior de éstas, es improductiva, con ramas muy largas que concentran su cogollo en la punta, dejando un espacio de rama sin cogollos. Esto no ocurre con este sistema, ya que las ramas inferiores producen tanta hierba como las superiores, todas ellas quedan repletas de cogollos de manera general. Con este sistema no hay pérdida ni desperdicio en el resultado final de las plantas.

Y otro aspecto a resaltar, es el modo de cogollación de este sistema, al producir una cantidad mucho menor de hojas, la maduración del cogollo se acelera mucho más de lo normal y los cogollos, quedan libre casi por completo de toda hoja, de un modo espectacular (por lo que la calidad del sabor aumenta considerablemente). Por contrapartida, al ocupar estas plantas mucho menos espacio, se puede aumentar el número de plantas de modo bastante considerable.

Esto es beneficioso para el agricultor-usuario, ya que de este modo puede plantar muchas plantas, por lo que puede dar entrada en su plantación a una mayor cantidad de variedades. Así se evita el agobio de tener que usar todo el año el mismo tipo de cannabis.

Con la misma facilidad que un cultivador cuida diez plantas normales, se pueden cultivar cien con este sistema, con lo que la capacidad de experimentación (mezcla de variedades, injertos, utilización de diversos tipos de poda, etc.) se multiplica por diez.

Utilizando este sistema, en un año y sin tener que hacer una gran plantación, si se dispone de una gran variedad de semillas, se puede conseguir una producción aceptable (en cuanto cantidad) de una marihuana exelente y con una excepcional variedad de clases de cannabis.

La mineralización y abonado de la tierra se hará atendiendo a unas premisas: “máxima” floración y “mínima” altura.

Por lo tanto, no se aplicarán abonos que contengan un tanto por ciento demasiado alto de nitrógeno, ya que esto haría verdear demasiado la planta y se nos descontrolaría la altura y pasaríamos a ser víctimas del agua (ocurre porque la planta alarga más el brazo que la manga la planta tiene un tantopor ciento de agua demasiado elevado en sus fibras).

Se utilizarán abonos ricos en fósforo y potasio que ayudarán a la planta a aumentar su floración. Es muy bueno realizar una mezcla de estiércoles y removerlo juntamente con una tierra fertilizada en la época de invierno, para plantar unos meses más tarde en primavera.

La tierra en ningún caso tiene que ser rica en arcilla, ya que a las plantas de cannabis los terrenos arcillosos no les van nada bien, acostumbraban a pudrirse bastante las raíces. Las plantas tienen que plantarse con un par de meses de anterioridad con respecto al método tradicional, así se consigue que se desarrollen poco a poco y que se vayan endureciendo y fibrando, a la vez que les cuesta mucho más crecer.

Una de las prioridades que se ha de atender es que la planta no quede “enganchada” al agua y a causa de ello desarrolle una cantidad demasiado importante de hojas. Ello nos obliga en un futuro a regar muy copiosa y frecuentemente y todo ello aceleraría un desarrollo exagerado de la planta (que después no resistiría una disminución del ritmo de riego).

Una de las cosas que conviene hacer es poner un plástico (a ser posible de color negro) en el suelo para así reducir la evaporación del agua (de 50 cm x 50 cm más o menos) y así poder establecer un ritmo de riego más espaciado y no viciar a la planta con un riego frecuente.

El plástico se tiene que poner en la planta al cabo de un mes, para hacerlo se realizará una cruz en el centro del plástico con un cúter y se procederá a pasar la planta por el agujero. Después cubriremos el plástico con un par de dedos de tierra para que realice bien su misión: retener la humedad de la tierra.

El ritmo de riego tiene que ser bastante constante, al menos durante la etapa de mayor crecimiento. Este será siempre proporcionado, levantando cada vez el plástico para permitir el riego de toda la planta.

Al principio, será bastante bajo (una vez cada 15 días), para ir aumentando gradualmente, cuando el ritmo de riego será más o menos de una vez por semana y en el periodo de máximo desarrollo de la planta, el ritmo llegará a ser una vez cada cinco días.

En las zonas sombrías o donde la cantidad de luz es menos abundante la cantidad de machos se dispara. En las zonas con poca luz la proporción machos – hembras se decantará de lado de los machos. Será importante situar la plantación en un lugar convenientemente soleado.

El sistema de plantas de secano o enanas es ideal para dos tipos zonas: el secano y las zonas donde el viento adquiere importancia. En estas dos zonas es ideal por los siguientes motivos:

En el secano el nivel de agua en el aire es muy bajo por lo que las plantas transpiran mucho, y a causa de ello pierden mucha agua. Con las plantas pequeñas y con un ciclo de regadío lento se consigue que la planta desarrolle menos hojas (desarrolla unas hojas más estilizadas, pero más gruesas y duraderas que las de regadío) y más pequeñas, por lo que la transpiración es menor.

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Aprendiendo y aportando conocimiento cada día al sector cannabis. Escribo noticias de actualidad y entradas relacionadas con el cultivo del cannabis.
Aunque los resultados pasados sean muy positivos, recuerda: siempe son mejorables.

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